Los cantos de trabajo forman parte de un legado sonoro que conecta el gesto cotidiano con la memoria colectiva. Vinculados a formas de trabajo manual y a menudo cooperativo, a través de la voz, el ritmo y la repetición, estas prácticas articulaban el tiempo y el esfuerzo compartido, inscribiéndose en un paisaje sonoro ligado al mundo rural que, con el paso del tiempo, se ha ido transformando hasta volverse, en gran parte, inaudible.
Esta propuesta parte de esa pérdida para explorar sus huellas y sus posibles continuidades. Mediante la combinación de autómatas que reinterpretan mecánicamente los ritmos del trabajo humano, grabaciones propias de entornos contemporáneos y archivos sonoros históricos recopilados por Alan Lomax en los años cincuenta, se construye un espacio acústico donde distintas temporalidades coexisten. El resultado es una superposición de texturas que sitúa la escucha entre la memoria y la reconfiguración, entre lo orgánico y lo artificial.
Lejos de plantearse como una reconstrucción, el proyecto propone una escucha del paisaje sonoro perdido como un campo de resonancias aún activas. En este sentido, apunta a la posibilidad de que ciertas formas de relación entre trabajo, territorio y sonido —aunque se hayan desdibujado— puedan reaparecer, transformadas, en un futuro probable.
El visitante es invitado a habitar este espacio de escucha, donde el trabajo, el territorio y la tecnología dialogan en una nueva forma de presencia sonora.
Idea y creaciónPepe Seguí
Espacio sonoroPepe Seguí y archivos sonoros de Alan Lomax
ProducciónArts visuals Vilafranca, Festival Vilapensa y Pepe Seguí
FotosRoser Blanch
VideoPepe Seguí
DuraciónBucle continuo a partir de una escena de 25 minutos
Estreno2026 Festival Vilapensa / Sala dels Trinitaris