(autómata, azar, letraset y rotulador negro sobre papel plantable A5)
En esta obra sobre papel, la palabra futuro aparece ya escrita, como una promesa o una proyección heredada. Frente a ella, un autómata motorizado, construido artesanalmente con madera y hierro, genera garabatos mediante movimientos repetitivos, aleatorios y en bucle constante. La máquina no escribe ni construye ningún relato; insiste en una acción mecánica que interfiere persistentemente con la lectura de la palabra.
Esta dinámica puede leerse a la luz del pensamiento de Mark Fisher. Los trazos acumulados evocan un presente que se reproduce incesantemente sobre sí mismo, generando actividad sin producir nuevos horizontes. La palabra futuro sigue siendo visible, pero queda progresivamente rodeada por una red de marcas que no la borran ni la desarrollan.
Si bien la pieza remite a la dificultad contemporánea de imaginar el futuro, también deja abierta la posibilidad de que de estas condiciones de azar emerjan nuevas relaciones y formas de significado.
El soporte es papel plantable que contiene semillas, de modo que la superficie no es solo un registro sino también una potencial superficie de transformación. Esta condición introduce una temporalidad abierta: lo que hoy funciona como soporte del gesto mecánico puede, con el tiempo, convertirse en otra forma de materialidad viva. En este contexto, lo que aparenta ser un trazado sin orden puede leerse también como una forma de organización latente, un conjunto de marcas que abren relaciones más allá del control del dispositivo.
Idea y creaciónPepe Seguí
Construcción autòmataPepe Seguí
MúsicaWilliam Basinski
Fabricación papel plantableMolí paperer Capellades